Charrán patinegro

Charrán patinegro, Carrán cristado (Thalasseus sandvicensis)

Visible todo el año y muy común en invierno en toda la ría, fácil de observar en grupos de hasta 20 individuos posados en los bancos de arena de la Playa de Testal (Noia), disfrutar de sus vuelos y picadas acrobáticas es posible en toda la ría e incluso en los ríos, llegando a vérsele pescar hasta en la zona del Río Traba llamada Pedrachan.

 

Descripción (SEO)

El patinegro es uno de los charranes más abundantes y fácilmente identificables de los que pueden observarse en nuestras costas. Su forma de pescar es una de las más espectaculares de entre todas las especies de su familia, debido a la altura desde la que se zambulle —entre 10 y 15 metros— en una maniobra similar, salvando la diferencia de tamaño, a la del alcatraz atlántico.



Clasificación

Orden Charadriiformes; familia Sternidae

Longitud

36-46 cm

Envergadura

86-105 cm

Identificación

Es un charrán de tamaño entre mediano y grande —casi como una gaviota reidora, aunque mucho más esbelto— comparado con sus congéneres, solo menor que la pagaza piquirroja y el charrán real. Presenta las partes inferiores blancas y las superiores de color gris pálido uniforme (dibujo 1), excepto el obispillo y la cola, visiblemente blancos en los adultos y fuertemente escamados de gris oscuro en los pollos del año. Posee un pico largo de color negro con la punta amarilla, que resulta menos notable en los jóvenes. La forma de la cabeza es más plana y alargada que en los charranes más pequeños y en ella resalta el capirote negro con una cresta hirsuta y conspicua en las aves adultas reproductoras, mientras que en plumaje invernal y en aves jóvenes la frente y la parte superior de la cabeza, hasta la altura del ojo, son de color blanco. Las patas son negras en todas las edades. En vuelo, las alas se ven largas y puntiagudas y la cola no muy larga y ahorquillada (dibujo 2). Su vuelo es potente, con batidos de ala profundos y regulares cuando se desplaza, y algo más errático mientras se alimenta, momento en el que realiza frecuentes giros y picados repentinos.

Canto

Se trata de una especie muy ruidosa tanto en las colonias de cría como cuando pesca. En vuelo emite un kerrick muy típico, chirriante y audible a distancia.

Dónde vive

En el mundo

Se distribuye ampliamente por todo el océano Atlántico en tres zonas bien definidas: Europa, con los mares Mediterráneo, Negro y Caspio; sureste de Norteamérica, Yucatán y Caribe; y Sudamérica. Se reconocen tres subespecies, de las que sandvicensis es la que se encuentra en Europa.

En España

Durante el periodo reproductor solamente se lo puede hallar con regularidad en el delta del Ebro y en la albufera de Valencia. La población española supone apenas un 4% del total europeo, y su instalación como reproductora en nuestro territorio es relativamente reciente (desde 1971 en el delta del Ebro), algo posterior a su ocupación de La Camarga (Francia). Sin embargo, esta expansión no podrá seguir progresando,
debido a la escasez de zonas adecuadas para la cría. Durante las migraciones puede observarse en todas las costas españolas, mientras que en invierno es escaso y se localiza principalmente en las Rías Bajas, costa de Huelva y delta del Ebro y, en general, en playas arenosas cercanas a humedales.

Desplazamientos

Todas las poblaciones son migradoras. Las aves europeas, incluyendo las del Mediterráneo occidental, invernan en las costas atlánticas del oeste de África, aunque algunos individuos llegan hasta Sudáfrica e incluso cruzan hasta el Índico, mientras que otros penetran en el Mediterráneo. Por su parte, las aves del mar Negro invernan
en las costas del centro y occidente del Mediterráneo. Después de la cría, la especie efectúa una dispersión hacia zonas de alimentación favorables antes de iniciar la migración propiamente dicha, en septiembre y octubre. El regreso a las colonias de cría se produce entre febrero y mayo. Durante la migración, los charranes se desplazan cerca de la costa.

Población

En el mundo se estiman, actualmente, al menos 100.000 parejas, de las cuales unas 40.000 corresponden a Europa, donde las principales colonias de cría se encuentran en el mar Negro. En general, la especie ha sufrido un importante declive cercano al 50%, sin embargo, la población mediterránea se encuentra en expansión, ya que ha pasado de ser un nidificante ocasional a formar cuatro colonias estables. La población reproductora de España se acerca a las 3.400 parejas, aunque se producen importantes variaciones interanuales: en el delta del Ebro, su población actual es fluctuante, con un máximo de 1.900 parejas; en la albufera de Valencia, su población alcanza las 1.300-1.400 parejas. España también recibe alrededor de 3.000 invernantes europeos, procedentes principalmente del Mediterráneo oriental, que se localizan, sobre todo, en las costas mediterránea y gallega.

 Hábitat

Estrictamente costero durante todo el año, habita, principalmente, aguas templadas. Para reproducirse elige hábitats muy similares en toda Europa, generalmente zonas con acceso inmediato a aguas limpias, ya sean lagunas costeras salobres, mares interiores, salinas, etc. Las colonias de cría se sitúan en playas, dunas, islotes o marismas con nula o escasa vegetación, pero cerca de ella, en suelo arenoso o limoso y en las zonas más altas disponibles. Allí forma colonias densas, a menudo en compañía de otros charranes, gaviotas o limícolas, como el charrán común, la gaviota reidora, la gaviota picofina o la avoceta.

Alimentación

Se alimenta casi exclusivamente de peces de 9-15 centímetros. Ingiere de manera ocasional pequeñas gambas e, incluso, gusanos marinos, como poliquetos, y pollos de aves limícolas. Su principal método de captura consiste en localizar la presa cerniéndose sobre el agua a bastante altura, hasta unos 10 metros (más que el charrán común), y
lanzarse en picado para zambullirse en su busca.

Desplazamientos

Todas las poblaciones son migradoras. Las aves europeas, incluyendo las del Mediterráneo occidental, invernan en las costas atlánticas del oeste de África, aunque algunos individuos llegan hasta Sudáfrica e incluso cruzan hasta el Índico, mientras que otros penetran en el Mediterráneo. Por su parte, las aves del mar Negro invernan
en las costas del centro y occidente del Mediterráneo. Después de la cría, la especie efectúa una dispersión hacia zonas de alimentación favorables antes de iniciar la migración propiamente dicha, en septiembre y octubre. El regreso a las colonias de cría se produce entre febrero y mayo. Durante la migración, los charranes se desplazan cerca de la costa.

Reproducción

El periodo de cría de este charrán en Europa se extiende desde finales de abril hasta principios de agosto. Las colonias son especialmente densas, con una media de entre cinco y siete nidos por metro cuadrado. El nido consiste en una escarbadura en el suelo, que se reviste de algunas hierbas. Las puestas constan de uno o dos huevos, raramente tres, que son incubados por ambos adultos durante unos 25 días.
Los pollos, que abandonan el nido a los pocos días de vida, permanecen cerca de él salvo en caso de peligro. Tardan alrededor de un mes en volar y requieren el cuidado de los padres hasta el primer invierno. Alcanzan la madurez sexual a los cuatro años.



Amenazas y Conservación

En general, es una especie muy sensible a las molestias humanas en las colonias de cría, especialmente en la fase de asentamiento, y no son raros los casos de abandono masivo de aquellas. Otros factores que afectan al charrán son la presencia de predadores en las colonias —que pueden causar grandes estragos—, la contaminación por compuestos químicos y la sobrepesca. Asimismo, en algunas zonas del oeste de África, el número de aves invernantes que se capturan llega a ser considerable. En España, el charrán patinegro comenzó a criar al expandirse sus
poblaciones de la Europa atlántica, por lo que las nuestras dependen en cierta medida de las variaciones que se producen en sus hábitats óptimos más al norte y de la disponibilidad de espacio para expandirse en sus nuevas áreas de cría. Dicha situación las hace más vulnerables a las alteraciones de cualquier tipo en el medio natural (régimen hídrico, presencia humana, sobrepesca o depredación por especies introducidas). Además, hay que añadir, al igual que sucede con otras especies coloniales, el inconveniente de la extrema localización y concentración de las colonias,
que pone en riesgo a una proporción mayor de individuos ante una posible catástrofe ambiental. De esto se deriva otro problema evidente en este momento: la falta de localidades de cría alternativas, dada la tremenda ocupación del litoral y la consecuente competencia con otras especies de aves, como las gaviotas, enfrentadas al mismo problema. Para su conservación, es imprescindible llevar a cabo una gestión racional de los recursos pesqueros, así como la regeneración de zonas que, en un futuro próximo, puedan ofrecer las condiciones necesarias para su
expansión. Esta especie ha respondido muy bien a experiencias de manejo de hábitat de cría —como la limpieza de vegetación—, así como a la formación de nuevas colonias en hábitats apropiados mediante señuelos. Se incluye en el Libro Rojo de las aves de España en la categoría de “Vulnerable” y aparece como “De interés especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas.
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