Vuelve el cardo marino (Eryngium maritimum) a la Playa de Boa

Actualmente los espacios dunares en la Ría de Noia, salvo excepciones, se encuentran claramente desprotegidos, en muchos casos degradados y en algunos casos totalmente arrasados. Casos sangrantes son los espacios dunares de las playas pertenecientes al Concello de Noia, donde sistemáticamente han sido arruinados sin que responsable alguno moviese, en la práctica, un sólo dedo por impedirlo. Dunas como la de Testal, donde llegó, no hace demasiado tiempo, a haber una altísima variedad de flora y donde incluso el Chorlitejo patinegro / Píllara das dunas (Charadrius alexandrinus) llegó a ser un ave nidificante relativamente habitual, han quedado reducidas a poco más que un campo de paseo para perros o un solárium playero en días de viento veraniego; que decir de arenales como el de Boa, devorado por el asfalto, la presión humana y en ocasiones la basura, pero precisamente en este arenal de Boa, donde se conserva inexplicablemente un mínimo fragmento testimonial de duna embrionaria, es donde resiste la especie que da título y protagoniza esta entrada, el Cardo marino (Eryngium maritimum), creando una delicada, y casi invisible, barrera vegetal entre un tramo de la pasarela de madera que discurre por toda la playa y la línea intermareal.



El cardo marino es una especie dunar precursora, es de las primeras plantas que colonizan la primera fila de los arenales, puesto que sus semillas son distribuidas por las corrientes y las olas de playa en playa hasta justo la línea delimitada por la pleamar, donde solía establecerse, y es correcto decir solía, porque ahora es prácticamente imposible encontrarla en esa línea, o incluso en cualquier zona de la playa que no sea una zona elevada y libre de caminantes descalzos veraniegos, para los que las espinas de sus hojas son un doloroso incordio. Durante estos meses de primavera-verano el cardo marino está en flor, presenta una preciosa flor gris azulada, imposible de confundir, por su forma y color.

En la actualidad, como todas las especies de flora dunar, el cardo marino está en declive y amenazada, la presión turística y urbanística, la ignorancia de unos, y la dejadez y estupidez de otros están llevando a esta y el resto de especies dunares y costeras, antes comunes, a su desaparición.
Vamos a ver cuánto aguanta esta colonia de Cardo marino en la playa de Boa, esperemos que muchos años, esperemos que la conciencia colectiva decida proteger en vez de destruir.
La playa es muy grande, hay sitio de sobra donde colocar la toalla….

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