Culebra viperina (Natrix maura), una imitadora castigada por su papel.

La Culebra viperina / Cobra viperina (Natrix maura), debe su nombre al extraordinario papel de víbora que interpreta como defensa pasiva ante los depredadores; a su ya visible dibujo dorsal con tonos pardos o verdosos en forma de zig zag o muy raramente bilineado, se suma la escenografía que representa al ser capturada o al sentirse amenazada, aunque en ocasiones puede hacerse el muerto (tanatosis), su comportamiento habitual es aprovechar su parecido con las víboras adoptando un mimetismo batesiano, dilata e incluso desencaja las mandíbulas para aplanar la cabeza y darle una forma triangular o de flecha, hincha notablemente el cuerpo, se enrolla emitiendo bufidos y silbidos amenazantes, e incluso amaga con atacar, irguiéndose y lanzando golpes con la cabeza, pero sin ni tan siquiera abrir la boca, resultando absolutamente inofensiva aun en el raro e hipotético caso de que mordiese, puesto que carece de colmillos y por supuesto de veneno.
Este comportamiento se puede ver perfectamente en el siguiente video.


La Natrix maura es lo que vulgarmente se conoce como culebra de agua, y como tal está vinculada a los entornos acuáticos o al menos húmedos, eso la hace habitual en prácticamente toda la ría, desde la costa hasta la montaña, se la puede observar en las charcas estacionales de las cimas de la Sierra de Barbanza, en cualquier fuente, manantial o arroyo, en los márgenes de los ríos e incluso, aunque no es frecuente, en las charcas intermareales de playas como A Aguieira (Porto do Son).
Se trata de una culebra de tamaño medio, que aunque puede alcanzar los 120 cm., lo normal es encontrar ejemplares adultos de entre 70 y 90 cm. Se alimenta básicamente de animales acuáticos o de entornos húmedos, como renacuajos, ranas, sapos, tritones, y en menor medida peces.
En la inmensa mayoría de tropiezos con víboras por parte de los habitantes de la ría sin conocimientos sobre ofidios, la supuesta víbora es esta inofensiva culebra, lo que lleva al fatídico resultado que desgraciadamente es habitual, la muerte del animal.
Matar a una víbora por miedo es fruto de la ignorancia, de estigmas del pasado y de una terrible falta de formación por parte del sistema educativo, por lo tanto, matar a esta culebra pensando que es una víbora es todo lo anterior al cuadrado.


El dibujo dorsal, las escamas de la cabeza, o el ojo, son rasgos que nos pueden ayudar a diferenciar una Víbora de seoane de una Culebra viperina, aunque independientemente de la identificación, lo mejor es no molestar al animal y seguir nuestro camino, y si es el animal el que ha entrado en nuestro jardín, utilizar una simple escoba y un recogedor para meterla en una caja y soltarla en el bosque mas cercano.

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