Podas salvajes en Noia, terciado y desmoche como técnicas destructivas e innecesarias.

En Noia este otoño, como otros otoños, han hecho todo al revés, peor que mal, con temperaturas que superan durante el día los 20 grados, los árboles con toda su hoja y el invierno aun lejos, han decidido terciar y desmochar gran parte de los árboles urbanos, dejando un panorama lamentable, brigadas de mal llamados jardineros, cumpliendo obviamente órdenes municipales, han dejado parques, jardines y espacios públicos reducidos o poco mas que formaciones de árboles mutilados como estacas y en el mejor de los casos como candelabros fúnebres. Esta escena se ha vuelto ya tan rutinaria que hay quien hasta lo ve como normal, como algo necesario para la salud del árbol, y nada mas lejos de la realidad.

El primer dato que debe quedar claro cuando se habla de alterar el ramaje de un árbol, es que, a no ser en el caso de eliminar ramas muertas o enfermas, la poda es innecesaria, no beneficia en absoluto al árbol, ni mucho menos lo fortalece, la poda es siempre en nuestro interés, bien por interés estético, funcional o económico.
Si tenemos claro el concepto de que la simple poda perjudica al árbol, imaginemos lo que significa para este el terciado, y ya no digamos el desmoche, técnica mediante la cual se mutila completamente el árbol dejando poco mas que el tronco.
El segundo dato a tener en cuenta es que la temperatura ambiental, ligada directamente al periodo estacional incide directamente sobre el flujo de savia en los árboles, o lo que es lo mismo a mayor temperatura mayor flujo de savia (savia alta) y a menor temperatura, menor flujo (savia baja), lo que tiene como referente la caída de las hojas, es por lo tanto tras ese momento de caída de las hojas el que se debe aprovechar para hacer una poda si esta es necesaria, puesto que será cuando menos daño le causaremos al árbol.

En este caso vemos como el salvajismo o la falta de profesionalidad llega hasta el punto de usar la motosierra para eliminar enormes zonas del tronco con retoños de la pasada primavera, dejando puertas abiertas a la descomposición e infección por hongos.

Cuando estas actuaciones, absolutamente erróneas e innecesarias se realizan en árboles que no representan una molestia para las viviendas, ya que en ningún caso están lo suficientemente cerca o un peligro para los peatones, puesto que son árboles sanos sin peligro de caída, y que incluso su frondosidad produce una sombra humanizante para el espacio público y beneficiosa para los transeúntes, nos vemos obligados a buscar un motivo, y llegamos a la conclusión de que estas podrían ser las causas:
1ª  Desidia, es posible que busquen la muerte por enfermedad de los árboles para justificar su tala ante la opinión vecinal que obviamente se opondría, un árbol viejo e imponente obliga, entre otros, a trabajos de regeneración de aceras que pueden ser un incordio para responsables pusilánimes.
2ª Ignorancia, es posible que quien ordena esas actuaciones, desde el desconocimiento y el mal gusto, considere que es lo correcto, incluso que es saludable para el árbol y estético para el espacio público, suele pasar cuando los responsables de un área no tienen ni idea de los aspectos de ese área.
3ª ¿Despilfarro de fondos públicos?, Siendo, como son, actuaciones innecesarias, que implican por lo tanto gastos igual de innecesarios ¿Podría tratarse de Despilfarro de fondos públicos? ¿Quien y cuanto gana con estos gastos innecesarios?
4ª Estupidez, si cortamos las ramas antes de que caigan las hojas no tendremos que recoger hojas caidas…  😉

¿Por que todo está mal hecho?

1. Inanición: El desmochado y terciado reducen peligrosamente la capacidad del árbol para elaborar su alimento. Los árboles no se alimentan sólo por las raices, las hojas le ayudan a crear su alimento, y su volumen debe ser proporcional.
2. Rápido crecimiento nuevo: En vez de controlar la altura y diseminación del árbol, el desmoche tiene el efecto opuesto. Las ramas nuevas son más numerosas y frecuentemente crecen más altas que antes.
3. Fealdad: Un árbol desmochado es un árbol antiestético. Con el nuevo crecimiento, nunca logrará recobrar la gracia y el carácter de su especie.
4. Pérdida de sabia: Al cortar grandes ramas aun con hojas y alta temperatura la savia sigue fluyendo en busca de esas ramas, pudiendo secar el árbol.
5. Insectos y enfermedades: Los tramos expuestos de los troncos y las ramas descabezadas son muy vulnerables a la parasitación por insectos y a la descomposición por infección de hongos.
6. Muerte del árbol: Algunas especies de árbol no pueden tolerar la pérdida de ramas principales, pero aun así sobreviven. En el mejor de los casos, los árboles quedan muy débiles y propensos a enfermedades.
7. Costo: El costo de desmochar con frecuencia está oculto: valores de la propiedad inferiores, gastos de «jardinería» y sustitución del árbol si este muere

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