Cremas solares, presión turística y desarrollo de bivalvos en la Ría.

Relación entre productos químicos presentes en las cremas solares, la masificación turística y el bajo desarrollo del marisco.

La Ría de Muros e Noia alberga uno de los bancos marisqueros más productivos de Galicia y, al mismo tiempo es un espacio de creciente interés turístico. Este binomio plantea retos y problemas ambientales mas allá de la preservación de los ecosistemas terrestres, haciéndose obligatorio revisar la posibilidad de relación e influencia entre los productos químicos presentes en las cremas solares, la masificación turística estival y el desarrollo de los bivalvos.

Cremas solares y ecosistemas marinos

Diversos estudios científicos han señalado que algunos componentes químicos presentes en las cremas solares, como la oxibenzona, el octinoxato o ciertos parabenos, pueden llegar y llegan al agua a través del baño. Una vez en el medio marino, estas sustancias no se degradan fácilmente y pueden alterar procesos biológicos en organismos sensibles.

Los bivalvos, que filtran el agua para alimentarse, están especialmente expuestos a cualquier producto químico. Aunque la investigación avanza en esta línea, ya existen indicios de que la acumulación de estos químicos podría afectar a su desarrollo y crecimiento, a su capacidad reproductiva o incluso a su supervivencia a largo plazo.

Estudios recientes han demostrado que:

  • La oxibenzona puede inducir estrés oxidativo y alteraciones en el ADN de organismos marinos. 

  • El octocrileno ha sido detectado en tejidos de mejillones con efectos subletales en el metabolismo energético.

  • Los parabenos presentan actividad estrogénica y pueden afectar procesos reproductivos en moluscos filtradores.

Dado que los bivalvos son bioacumuladores, incluso concentraciones bajas de estos contaminantes en el agua pueden repercutir en su crecimiento, desarrollo larvario y capacidad reproductiva.

El papel de la masificación turística

Es indudable que el turismo es una fuente de riqueza para determinados sectores, pero la masificación en las rías y en general en todo el Norte peninsular, concentra el impacto en pocas semanas. Playas repletas de bañistas implican más cremas solares en el agua, más residuos y mayor presión sobre los ecosistemas. Cuando esta presión coincide con los meses clave de desarrollo de los bivalvos jóvenes, el riesgo se multiplica.

En la Ría de Muros e Noia, donde el marisqueo es parte esencial de la identidad y la economía, estas alteraciones podrían tener consecuencias notables para el futuro de la actividad.

La entrada masiva de compuestos químicos en un corto intervalo temporal:

  • Eleva el riesgo de alcanzar concentraciones tóxicas localizadas en áreas de baja renovación de agua o donde la bajada de marea pueda permitir la filtración de los compuestos químicos al sustrato marino donde habita el bivalvo.

  • Puede sinergizarse con otros factores, como el aumento de temperatura del agua o de los vertidos urbanos en época estival.

Investigaciones en zonas de alta presión turística, como Hawái y el Mediterráneo, han mostrado reducciones en la viabilidad de larvas de moluscos en presencia de filtros solares, especialmente bajo condiciones de alta densidad de usuarios.

Palaos, Islas Vírgenes o Hawaii son territorios donde directamente ya se ha prohibido el uso de protectores solares con oxibenzona u octinoxato, por el daño demostrado a algas simbióticas, larvas de coral y otros invertebrados.

En un ecosistema donde los bivalvos (almeja, berberecho, ostra y mejillón) son un recurso socioeconómico clave, la introducción de estos contaminantes puede comprometer:

  • Tasas de crecimiento y rendimiento marisquero.

  • Supervivencia de larvas y juveniles, etapa más sensible a los contaminantes.

  • Calidad del producto, al detectarse residuos químicos en tejidos destinados al consumo humano.

Masificación en Praia de Coira (Portosin)
Imagen del blog Natureza Galega

Un reto compartido

La solución no pasa por renunciar al turismo, sino por regularlo, ajustarlo y compatibilizarlo con la conservación. Algunas medidas ya aplicadas en otros destinos podrían servir de ejemplo:

  • Promoción de protectores solares minerales (con óxido de zinc o dióxido de titanio no nano), menos dañinos para el medio marino.

  • Campañas de concienciación turística, fomentando el uso de sombrillas y horarios responsables de exposición solar.

  • Gestión sostenible del turismo, no atrayéndolo por encima de las posibilidades, tampoco aumentando esas posibilidades, evitando la masificación de playas, y protegiendo los espacios más frágiles.

Cuidar hoy para garantizar el mañana

El marisqueo no es solo una actividad económica: es parte de la cultura, la historia y la vida de la Ría de Muros e Noia. Comprender cómo factores aparentemente lejanos, como las cremas solares, pueden influir en el desarrollo del marisco y por lo tanto de la vida de miles de familias nos ayudaría a tomar decisiones más responsables.

El reto está sobre la mesa: si cuidamos del entorno, estaremos cuidando también del futuro de la ría y de quienes dependen de ella.

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