Esta culebra debe su nombre al extraordinario papel de víbora que interpreta como defensa pasiva ante los depredadores; a su ya visible dibujo dorsal con tonos pardos o verdosos en forma de zig zag o muy raramente bilineado, se suma la escenografía que representa al ser capturada o al sentirse amenazada, aunque en ocasiones puede hacerse la muerta (tanatosis), su comportamiento habitual es aprovechar su parecido con las víboras adoptando un mimetismo batesiano, dilata e incluso desencaja las mandíbulas para aplanar la cabeza y darle una forma triangular o de flecha, hincha notablemente el cuerpo, se enrolla emitiendo bufidos y silbidos amenazantes, e incluso amaga con atacar, irguiéndose y lanzando golpes con la cabeza, pero sin ni tan siquiera abrir la boca, resultando absolutamente inofensiva aun en el raro e hipotético caso de que mordiese, puesto que carece de colmillos y por supuesto de veneno.
Fotografía realizada en 2020 en Arxellas (Lousame)
Cámara Fuji Finepix HS50 EXR
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