Este lagarto es endémico de la Península Ibérica, con un colorido singular, especialmente en los machos como el de la foto, durante la época reproductiva, en la que adquiere unas preciosas tonalidades amarillas, verdes y azules.
Sin ser, ni mucho menos, un reptil acuático, suele vivir asociado a entornos húmedos, cerca de manantiales, arroyos y charcas, desde las cimas de las montañas hasta las zonas dunares.
Fotografía realizada en 2016 en el Monte San Lois (Noia)
Cámara Fuji Finepix HS50 EXR
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