A veces la naturaleza nos sorprende en lugares donde no esperábamos encontrarla. Un viejo cobertizo puede parecer, a simple vista, una construcción sin demasiado interés. Sin embargo, entre sus paredes, bajo el tejado o en alguna pequeña grieta puede estar viviendo un animal extraordinario.
Eso es precisamente lo que ocurrió con el protagonista de este artículo: un murciélago pequeño de herradura o morcego pequeno de ferradura (Rhinolophus hipposideros) encontrado en un cobertizo en el entorno de Sueiro (Noia).
Es un animal diminuto, discreto y completamente inofensivo si lo observamos sin molestarlo. También es una especie protegida y considerada vulnerable en Galicia.
Pero ¿qué sabemos de este pequeño murciélago?, ¿qué come?, ¿dónde duerme?, ¿dónde tiene a sus crías?, ¿es peligroso para las personas? y ¿por qué puede aparecer precisamente en una construcción rural cercana a la ría?
Un murciélago diminuto
El nombre de «pequeño de herradura» le viene por dos razones. Por una parte, pertenece al grupo de los murciélagos de herradura, que reciben ese nombre por la curiosa forma de las estructuras que tienen alrededor de la nariz. Por otra, es realmente pequeño.
Rhinolophus hipposideros es uno de los murciélagos más pequeños que podemos encontrar en Galicia. Su antebrazo mide aproximadamente entre 35 y 41 milímetros y su peso suele estar en unos pocos gramos, de 4 a 7 g.
Cuando lo vemos por primera vez es fácil sorprenderse por su tamaño. Incluso puede parecer una cría, cuando en realidad estamos ante un adulto completamente desarrollado.
Su aspecto es inconfundible cuando está descansando: se cuelga cabeza abajo y puede envolver buena parte de su cuerpo con las alas, formando una especie de pequeño paquete de color oscuro.
Y hay otro detalle que llama inmediatamente la atención: su nariz.

¿Por qué tiene esa nariz tan extraña?
La cara del murciélago pequeño de herradura es muy diferente de la de otros mamíferos.
Alrededor de sus orificios nasales presenta unas estructuras de piel que forman una especie de «herradura». No se trata de un adorno ni de una característica sin utilidad.
Está relacionada con una de las habilidades más sorprendentes de los murciélagos: la ecolocalización.
Durante la noche, Rhinolophus hipposideros emite sonidos muy agudos que nosotros no podemos escuchar. Esos sonidos chocan contra los objetos y regresan hacia el animal en forma de eco.
De esta manera puede «ver» con el oído.
Gracias a este sistema es capaz de orientarse en plena oscuridad, evitar ramas y otros obstáculos y, sobre todo, localizar pequeños insectos.
Es una forma de orientarse completamente distinta de la nuestra, pero extraordinariamente eficaz.
Un especialista en la vida nocturna
El murciélago pequeño de herradura es un animal principalmente nocturno.
Durante el día permanece escondido en su refugio y, cuando llega la noche, sale a alimentarse.
No necesita grandes espacios abiertos para volar. Al contrario, es especialmente hábil maniobrando entre árboles y vegetación. Por eso está muy relacionado con zonas donde existen masas forestales, setos, matorrales y otros elementos del paisaje que le permiten desplazarse y encontrar alimento. En Galicia se conoce su presencia en buena parte del territorio.
Es un auténtico especialista en moverse cerca de la vegetación.
Mientras nosotros caminamos por un sendero al anochecer sin apenas ver nada, este pequeño mamífero puede estar volando unos metros por delante de nosotros, buscando su próxima presa.
¿Qué come el murciélago pequeño de herradura?
La respuesta es sencilla: insectos.
A diferencia de los murciélagos hematófagos que aparecen en algunas películas y documentales sobre América, las especies de murciélagos que viven en España son insectívoras.
El pequeño de herradura se alimenta principalmente de insectos voladores. Entre sus presas aparecen sobre todo moscas y mosquitos, además de polillas y otros insectos. También puede capturar alguna presa directamente sobre la vegetación o sobre otras superficies.
Sus vuelos de caza suelen desarrollarse a poca altura. La información disponible para la especie sitúa muchas capturas aproximadamente entre 2 y 5 metros sobre el suelo.
Esto significa que cada noche puede estar recorriendo silenciosamente los alrededores de bosques, huertas, caminos, prados y viviendas rurales en busca de alimento.
Y ahí encontramos una de sus aportaciones más importantes: ayuda a controlar las poblaciones de insectos de forma natural.
El ejemplar encontrado en un cobertizo
El animal que aparece en las fotografías fue encontrado en un cobertizo en el entorno de Sueiro (Noia).
No debemos pensar que se trata de un lugar extraño para esta especie.
Los murciélagos necesitan refugios tranquilos donde pasar las horas de luz y, en determinados momentos del año, también donde reproducirse. En Galicia, el Rhinolophus hipposideros utiliza diferentes tipos de refugio: cuevas, minas, túneles y construcciones humanas. Los estudios realizados en Galicia han encontrado además refugios de cría en edificios.
Por eso un viejo cobertizo, un pajar, una casa tradicional, un molino o una construcción abandonada pueden ser mucho más importantes para la fauna de lo que parece.
Una pequeña grieta, un espacio bajo las tejas o una zona poco transitada puede convertirse en un refugio perfecto.

¿Puede vivir dentro de una casa?
Sí. Naturalmente.
Y no solo puede hacerlo: en Galicia existen registros de murciélagos de esta especie utilizando construcciones humanas como refugio.
Esto no significa necesariamente que tengamos una colonia viviendo en nuestra casa. En ocasiones puede tratarse simplemente de un individuo que utiliza una construcción como lugar de descanso.
Las colonias reproductoras también pueden instalarse en edificios y permanecer allí durante parte de la primavera y el verano.
Por este motivo, cuando se descubre la presencia de murciélagos en una construcción antigua, no es recomendable cerrar inmediatamente sus accesos sin saber antes qué está ocurriendo.
¿Dónde duerme durante el día?
El murciélago pequeño de herradura pasa el día oculto.
Puede utilizar cavidades naturales como cuevas, minas o túneles, pero también espacios creados por el ser humano.
En Galicia se ha comprobado que las construcciones humanas tienen especial importancia para la especie, especialmente durante la época reproductora. Durante el invierno puede utilizar además diferentes tipos de cavidades y refugios.
Este comportamiento hace que los edificios tradicionales tengan una importancia mucho mayor para la conservación de los murciélagos de lo que normalmente pensamos.
Un edificio antiguo puede ser, al mismo tiempo, parte del patrimonio cultural y un refugio para la fauna.
¿Y dónde tiene sus crías?
La reproducción comienza en primavera.
Las hembras se reúnen en refugios adecuados para formar colonias de cría y, normalmente, tienen una sola cría.
Las colonias pueden ser bastante discretas. No siempre veremos cientos de murciélagos entrando y saliendo de un edificio. A veces la presencia de estos animales puede pasar completamente desapercibida para las personas que utilizan el lugar.
En Galicia, las colonias conocidas de Rhinolophus hipposideros están asociadas en buena medida a construcciones humanas.
Esto convierte a los edificios rurales abandonados o poco utilizados en pequeños refugios de biodiversidad.

¿Es peligroso para las personas?
Una de las preguntas que más suele surgir cuando alguien encuentra un murciélago es precisamente esta.
No debemos tener miedo del murciélago pequeño de herradura.
No es agresivo, no persigue a las personas y no pretende atacarnos. Los murciélagos que viven en España se alimentan fundamentalmente de insectos. Los murciélagos no son animales agresivos, pero es muy posible que quieran morderte si intentas capturarlos o manipularlos.
Y aquí está la diferencia importante: que un animal sea inofensivo no significa que debamos cogerlo con las manos.
Como cualquier mamífero silvestre, puede defenderse si se siente atrapado.
Por eso, ante un murciélago encontrado en una vivienda o un cobertizo, lo mejor es no tocarlo directamente, a no ser en casos muy puntuales de urgencia, como es el caso de estas imágenes en que hubo que salvarlo de un gato.
¿Y qué ocurre con la rabia?
La palabra «rabia» puede provocar preocupación, pero conviene poner las cosas en su contexto.
El Ministerio de Sanidad señala que el riesgo de transmisión relacionado con los murciélagos en España es muy bajo, aunque existe de forma excepcional. Por ese motivo se recomienda evitar el contacto directo con estos animales.
La recomendación es muy sencilla: no coger un murciélago con las manos desnudas.
Si se produce una mordedura o un contacto que pueda suponer exposición a saliva, hay que lavar la zona y acudir a un centro sanitario para que se valore el riesgo y se indique la actuación adecuada.
No hay ninguna razón para perseguir o matar a un murciélago por miedo.
Un habitante de la Ría de Noia e Muros.
La presencia de Rhinolophus hipposideros en los alrededores de la Ría encaja con las características del paisaje gallego.
Aquí encontramos un mosaico de bosques, pequeños cursos de agua, zonas de matorral, prados, cultivos, aldeas y construcciones tradicionales.
Ese tipo de paisaje ofrece dos cosas fundamentales para un murciélago: lugares donde refugiarse y zonas donde encontrar insectos.
Además, el espacio natural del Esteiro do Tambre, en el fondo de la Ría, está incluido en la Red Natura 2000 como Zona Especial de Conservación. La Xunta identifica Rhinolophus hipposideros entre los mamíferos incluidos en el Anexo II de la Directiva Hábitats en este espacio.
Esto nos ayuda a comprender que la presencia de este pequeño murciélago no es algo anecdótico dentro del patrimonio natural de la comarca.
Un pequeño vecino que debemos proteger
Rhinolophus hipposideros está catalogado como Vulnerable en Galicia y aparece entre las especies protegidas de interés comunitario.
Su conservación depende de algo tan sencillo como mantener refugios adecuados y un paisaje capaz de ofrecerle alimento.
No necesitamos hacer grandes cosas para ayudarlo.
En muchos casos basta con conservar las antiguas construcciones que utiliza, evitar destruir sus refugios y, sobre todo, acabar con la idea de que los murciélagos son animales peligrosos.
Son mamíferos fascinantes, perfectamente adaptados a una vida nocturna y capaces de realizar un trabajo silencioso que beneficia a nuestros ecosistemas.
El pequeño murciélago encontrado en un cobertizo es, en realidad, mucho más que una curiosidad.
Es una pequeña pieza de la naturaleza que tenemos justo delante de nosotros.

