Este sapo, conocido por todos y aun relativamente abundante en prácticamente todos nuestros ecosistemas, es un animal, no solo inofensivo, sino una herramienta impagable en huertos y jardines, devorador incansable de orugas, babosas, gusanos y caracoles perjudiciales para nuestras plantas y cosechas, el mejor plaguicida.
En este caso la imagen muestra un ejemplar con un poco común color naranja rosado.
Fotografía realizada en 2020 en el Monte Iroite (Lousame)
Cámara Nikon Coolpix P1000
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