Este sapo, conocido por todos y aun relativamente abundante en prácticamente todos nuestros ecosistemas, es un animal, no solo inofensivo, sino una herramienta impagable en huertos y jardines, devorador incansable de orugas, babosas, gusanos y caracoles perjudiciales para nuestras plantas y cosechas, el mejor plaguicida.
Fotografía realizada en 2008 en el Monte San Lois (Noia)
Cámara Fuji Finepix S9600
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