Este precioso sapo, que no salta, sino que corre, como indica su nombre, es capaz de vivir en distintos ecosistemas, incluidos los mas áridos, siempre y cuando tenga durante una época del año algún charco en el que depositar los huevos y reproducirse. Con unos ojos cautivadores y unas tonalidades absolutamente magníficas es una joya de nuestra herpetofauna.
Es un animal absolutamente inofensivo que nos aporta enormes beneficios como plaguicida en el jardín y el huerto.
Fotografía realizada en 2017 en el Monte San Lois (Noia)
Cámara Fuji Finepix HS50 EXR
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