Una de nuestras joyas herpetológicas, mucho menos abundante de lo que se cree y mucho mas difícil de tropezar con ella de lo que se piensa, un reptil erróneamente odiado y temido, que si, que en caso de mordedura, puede inocular un veneno que en personas con enfermedades previas o niños muy pequeños podría incluso producir la muerte, pero que como norma general no produce mas que una inflamación y algo de dolor, que con tratamiento desaparece en pocos días.
Podemos encontrarla en casi todos los ecosistemas, desde las cimas de las montañas hasta los espacios dunares.
Fotografía realizada en 2019 en el Monte Iroite (Lousame).
Cámara Nikon Coolpix P1000
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