A un paso de la Ría de Noia y Muros, oculto entre los impresionantes paisajes de la Sierra de Barbanza, se encuentra un rincón fundamental para comprender nuestro pasado: el Xacemento de Porto Traveso. Este asentamiento altomedieval no solo nos habla de cómo vivían los antiguos habitantes de la sierra, sino que es una pieza clave directamente relacionada con la organización e incluso la defensa del territorio gallego frente a amenazas llegadas del mar.
Si eres un apasionado del patrimonio, la historia y la naturaleza, este yacimiento arqueológico situado en la parroquia de Santo André de Cures (Boiro) es una visita obligada.

En el Corazón de las Invasiones Vikingas (Año 844 d.C.)
Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la zona han aportado datos fascinantes. El núcleo de Porto Traveso está datado en torno al año 844 d.C., una fecha que coincide exactamente con la primera gran invasión vikinga en las costas gallegas.
En esta época convulsa, la costa era un lugar peligroso. Por ello, las comunidades buscaban refugio y posiciones estratégicas en zonas elevadas como la Sierra de Barbanza, creando una compleja red de vigilancia y asentamientos agropastoriles que les permitía sobrevivir y alertar del peligro.
¿Qué es el Xacemento de Porto Traveso?
Porto Traveso es lo que los arqueólogos denominan un «agregado» o grupo de estructuras de piedra seca. Se encuentra estratégicamente ubicado a 524 metros de altitud, junto al curso del Rego da Pousada, apenas a 100 metros de su unión con el Río Barbanza, un entorno ideal para la actividad ganadera que definió este asentamiento.
- Espacio Cuadrangular: Una estancia de aproximadamente 4 metros de lado.
- Vestíbulo Semicircular: Un recinto anexo con un radio de 2,5 metros que servía de entrada
Un detalle arquitectónico relevante es la presencia de pavimentos de losas (lousados) tanto en el acceso exterior como en la mitad oriental del sector cuadrangular, lo que sugiere un espacio doméstico organizado y protegido de la humedad del suelo serrano

Historia y Función: Pastores en las Alturas
Las investigaciones lideradas por expertos de la Universidade de Santiago de Compostela han demostrado que Porto Traveso no era un lugar de enterramiento, sino una zona de ocupación doméstica estacional vinculada a la explotación de las «brañas» o pastos de altura
Este yacimiento forma parte de un conjunto de 42 agregados identificados en la sierra, lo que confirma que el Barbanza fue un territorio intensamente humanizado y aprovechado por comunidades pastoriles que subieron a la montaña con su ganado de forma secuencial a lo largo de los siglos.
¿Qué hace especial al Xacemento de Porto Traveso y su entorno?
A diferencia de los castros prerromanos, más conocidos y publicitados, Porto Traveso nos ofrece una ventana directa a la mas dura Edad Media gallega, tanto por el entorno como por el clima.
No muy lejos tenemos la Atalaya de Outeiro da Torre: Una posición geoestratégica fundamental. Esta torre de vigilancia, encuadrada entre finales del siglo VIII y principios del siglo X, formaba parte de una red de torres defensivas que conectaban visualmente el territorio para dar la voz de alarma ante incursiones enemigas.
Naturaleza e Historia a un paso de la Ría
El entorno de Porto Traveso es tan espectacular como su historia. Rodeado por la agreste belleza de la Serra do Barbanza, el yacimiento permite imaginar cómo era la dura y estratégica vida de aquellas comunidades altomedievales que dominaban las alturas mientras vigilaban las rías.
La visita a este yacimiento no requiere ser un experto en arqueología; basta con tener ganas de caminar por la sierra y dejarse llevar por la historia de las piedras. Es una ruta ideal para complementar un día de turismo y desconexión.

Visitar el Xacemento de Porto Traveso es viajar en el tiempo. Es descubrir cómo vivían nuestros antepasados en un entorno donde el mar y la tierra marcaban el ritmo de la vida.
Si te apasiona la historia, la naturaleza o simplemente quieres descubrir rincones únicos de Galicia, este lugar merece estar en tu lista, y sinceramente, cuanto antes mejor, como suele suceder en muchos de estos casos, una vez «rescatado» el yacimiento arqueológico, queda a merced de los elementos, el ganado y hasta los pillos, que voluntaria e involuntariamente están destruyendo el yacimiento.


