Luciérnagas o Vagalumes, gusanos de luz en la Ría de Noia

Todos hemos oído hablar de las luciérnagas o vagalumes (Lampyris noctiluca) y todos tenemos en mente la imagen real o caricaturizada de una luciérnaga, pero pocos las hemos visto en la naturaleza.
Cada vez mas escasas, debido a la eliminación de sus hábitats, los insecticidas agrícolas o forestales y los incendios, estos insectos son, desde hace años cada vez mas difíciles de encontrar. En los últimos años hay observaciones escasas, pero fijas, en puntos clave de la Ría como son los Montes San Lois, Enxa o Tremuzo y en zonas costero-ribereñas como la junquera de la deteriorada laguna de Testal, la Punta de A Barquiña o las orillas pobladas por bosque autóctono del Río Tambre.
Este año, parece que las poblaciones no sólo se han mantenido sino que han experimentado un notable auge en algunos puntos.
En una zona abierta de brezal cercana al Monte San Lois (Noia) hemos tenido la suerte de encontrar varios miles de hembras de luciérnaga intentando atraer a los machos con su luminiscencia, una experiencia casi mística, que desgraciadamente por falta de un equipo apropiado no ha podido quedar registrada, aunque eso si, no nos hemos privado del placer de jugar con ellas y grabarlas…

Sabías que…. Nuestra luciérnaga (Lampyris noctiluca), es un escarabajo, en el caso de los machos tiene alas y puede volar, pero no emite luz, en el caso de las hembras, las que puedes ver en el video, tienen aspecto de larva, no poseen alas y son las únicas que emiten luz.

Apareamiento

La capacidad de bioluminiscencia se produce en estos insectos gracias a unas células situadas al final del abdomen que contienen un ingrediente especial, la luciferina, esta substancia reacciona con el oxígeno suministrado a través de las tráqueas y entonces la reacción química que se produce emite luz. El oxígeno que llega a las células bioluminiscentes está regulado por impulsos transmitidos a lo largo de las fibras nerviosas, por lo que la luciérnaga puede arbitrariamente emitir o no luz.
Otras células del abdomen contienen cristales de ácido úrico que reflejan y amplifican la luz. Gracias a esta capacidad de emitir luz, las hembras atraen a los machos.

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