Los paseos por la naturaleza siempre guardan sorpresas para quien observa con atención. En los humedales y riberas de la Ría de Muros e Noia viven muchas especies que pasan desapercibidas durante la mayor parte del tiempo. Algunas de ellas son tan discretas que verlas durante unos segundos ya se convierte en un pequeño privilegio.
Eso fue exactamente lo que ocurrió recientemente en Pontenafonso, en el río Tambre, muy cerca de su desembocadura en la ría. Durante un paseo por la ribera apareció brevemente entre los carrizos una de las aves más esquivas de nuestros humedales: el Rascón europeo o Furamatos común (Rallus aquaticus).
Un encuentro breve, pero suficiente para recordar la increíble biodiversidad que esconden estos paisajes.
Pontenafonso, un rincón natural del río Tambre
El entorno de Pontenafonso, en el curso bajo del Río Tambre, es uno de los paisajes más conocidos de la zona. El histórico puente de piedra que conecta los municipios de Outes y Noia forma parte del patrimonio histórico de la comarca.
Pero más allá de su valor cultural, este lugar posee también un enorme interés natural. La mezcla de aguas tranquilas, vegetación de ribera y zonas de transición entre agua dulce y salobre crea un hábitat perfecto para numerosas especies de fauna.
Garzas, cormoranes, ánades o martines pescadores utilizan este tramo del río como zona de alimentación y descanso.
Entre toda esa fauna visible, también existen especies mucho más discretas que pasan la mayor parte del tiempo ocultas entre la vegetación.
Una de ellas es el rascón europeo.
El rascón europeo, un habitante secreto de los humedales
El Rascón europeo es un ave ligada a marismas, riberas y humedales con vegetación densa. Pertenece a la familia de los rállidos, un grupo de aves especialmente adaptadas a moverse entre carrizos y juncos.
Su aspecto es muy característico:
-
cuerpo alargado y comprimido lateralmente
-
plumaje pardo en la parte superior
-
flancos barrados en blanco y negro
-
largo pico rojizo ligeramente curvado
Esta forma corporal le permite desplazarse con facilidad entre los tallos de la vegetación palustre.
A pesar de estar presente en muchos humedales europeos, observarlo no resulta sencillo. El rascón pasa la mayor parte del tiempo oculto entre los carrizos y se mueve con rapidez entre las sombras.
Por eso, en muchas ocasiones es infinitamente más fácil escucharlo que verlo.
Su vocalización es muy peculiar y puede recordar al gruñido de un cerdo, un sonido sorprendente que resuena entre los carrizos durante las primeras horas del día o al atardecer.

Adaptado a la vida entre carrizos
El rascón europeo posee varias adaptaciones que le permiten vivir en estos ambientes.
Su cuerpo estrecho le facilita moverse entre la vegetación densa sin ser visto. Además, su comportamiento es extremadamente cauteloso. Prefiere correr entre los carrizos antes que volar y cuando se siente amenazado se esconde rápidamente.
Incluso es capaz de nadar si necesita cruzar pequeños canales de agua.
Estas características explican por qué puede vivir relativamente cerca de zonas frecuentadas por personas sin ser detectado durante largos periodos de tiempo.
La importancia de los humedales de la ría de Muros e Noia
Encuentros como este recuerdan la importancia de conservar los ecosistemas ligados al agua en la Ría de Muros e Noia y en el Río Tambre.
Los humedales y las zonas de ribera albergan una enorme diversidad de especies. Aves, peces, anfibios e invertebrados dependen de estos ambientes para alimentarse, refugiarse y reproducirse.
Además, estos ecosistemas cumplen funciones ecológicas esenciales:
-
ayudan a filtrar el agua
-
reducen el impacto de inundaciones
-
mantienen el equilibrio natural del territorio
Proteger estos espacios es fundamental para conservar la biodiversidad que caracteriza a esta parte de Galicia.
La magia de observar la naturaleza
Uno de los grandes atractivos de lugares como Pontenafonso es que nunca se sabe qué puede aparecer durante un paseo.
A veces son bandadas de aves invernantes. Otras veces un martín pescador cruzando el río como una flecha azul.
Y en ocasiones, como en este caso, un ave discreta que aparece durante apenas unos segundos.
El rascón europeo es un buen ejemplo de esa vida oculta que existe en los humedales.
Un recordatorio de que, incluso en lugares que conocemos bien, la naturaleza siempre guarda sorpresas.
Solo hace falta caminar despacio, observar con atención y disfrutar de la naturaleza en estado puro.

