Vuelven los cepos en las patas de los caballos salvajes de Lousame

Una práctica cruel, salvaje y atroz, pero sobretodo ilegal, propia de sociedades atrasadas, eso son los cepos en las patas de los caballos desde 1993 en que se aprobó la Ley  1/93 del 13 de abril sobre Protección de Animales Domésticos y Salvajes, que prohíbe esta práctica en Galicia y la castiga hasta con un año de prisión y tres de inhabilitación para cualquier trabajo relacionado con animales.
Parecía que ya se había desterrado de los montes que rodean la ría, pero parece ser que no.

¿Los cepos han vuelo o nunca se fueron?
El último caso registrado en la zona había sido en el monte San Lois, en el 2006, una yegua con su potro, y hoy nos llegan estas imágenes de ayer mismo en el Monte da Muralla (Lousame), debajo del mirador recientemente inaugurado. Resulta sobrecogedora la escena de estos animales con las patas destrozadas golpeándose contra el suelo.

Caballo salvaje con cepo en el Monte da Muralla (Lousame)

Los cepos o trancos, se ponen en las patas de los caballos para evitar su libre movilidad, y son muchos los motivos que convierten esta práctica en aberrante y peligrosa no sólo para los caballos sino para las personas:
-Impide que el animal se pueda defender correctamente del ataque de depredadores (generalmente jaurías de perros asilvestrados).
-Impide que el animal escape de los frecuentes incendios, que casualemente y en muchas ocasiones, son presuntamente provocados por los propios ganaderos en la búsqueda de pastos.
-Se convierte en causa de atropello, puesto que obliga al animal a cruzar lentamente las carreteras que cruzan las zonas de pasto.
-Provoca terribles heridas, infecciones y malformaciones.
-El animal sufre un dolor terrible.

Es derecho y obligación de todo ciudadano que presencie este delito, ponerlo en conocimiento de los órganos competentes, Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (SEPRONA) o Agentes Medioambientales.

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